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¿Por qué seguimos a los Influencers que nos venden sueños vacíos? Un vistazo crítico a la cultura de la fama y lo material

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Conduciendo una camioneta de más de 50 mil dólares, gafas de Prada y una bebida de Starbucks o jugo vegano, en mitad de semana, bajo un hermoso cielo azul en un día fresco y soleado. Esa es la imagen de sueños rotos y aspiraciones de muchos de los que siguen a influencers que promueven el consumismo, mientras venden una vida perfecta de felicidad basada en el materialismo y el narcisismo positivo.

Algunos expertos consideran que ciertos influencers se benefician económicamente de los sueños rotos de muchos de sus seguidores. Con mensajes como: “Tú también puedes lograrlo, solo no te des por vencido” y “Si yo lo logré, tú también puedes lograrlo”. Esto, sin tomar en cuenta que el influencer no alcanzó sus sueños a través de medios convencionales como ir a la universidad o trabajar, ni únicamente con pensamientos positivos, sino que el dinero generado proviene de ofrecer ilusiones y falsas esperanzas de un éxito logrado gracias a tus vistas y “me gusta”.

En este blog exploraremos ¿Por qué seguimos a los Influencers que no promueven los valores humanos, sino consumismo y  vanidad? Un análisis de la cultura materialista y su impacto en la sociedad

En la era digital, los influencers han adquirido un poder sorprendente para moldear nuestras percepciones, deseos y aspiraciones. Figuras como @evesther o similares tienen una capacidad casi mágica de conectar con miles, incluso millones de personas. Muchos de estos influencers nos muestran estilos de vida llenos de lujo, exito material y aparentes logros personales. Pero, ¿por qué seguimos a personas que, a pesar de no siempre tener un mensaje profundamente humano, logran una influencia tan fuerte sobre sus seguidores? ¿Es realmente esta la sociedad que queremos construir?

La fascinación por lo material

Vivimos en un mundo donde el éxito se mide en términos materiales. Las casas lujosas, los autos costosos, los viajes exóticos y las marcas de lujo son símbolos de estatus que, de alguna manera, todos aspiramos a alcanzar. Las redes sociales refuerzan esta idea con cada publicación, cada historia y cada video de nuestros influencers favoritos.

Sin embargo, más allá del brillo superficial de estos logros, hay un vacío emocional que muchos de nosotros no vemos. Influencers como @evesther logran enganchar a su audiencia no solo por lo que tienen, sino por cómo nos hacen sentir: nos venden la idea de que si seguimos sus pasos, podemos tener algo similar en nuestras vidas. Nos venden una promesa de éxito material que parece el camino hacia la felicidad y la plenitud.

¿Es realmente culpa de los influencers?

Aunque los influencers tienen una gran parte de responsabilidad en la manera en que manipulan nuestras emociones y deseos, la culpa de esta fascinación por lo superficial también radica en nosotros, como sociedad. Vivimos en una cultura que prioriza los valores materiales por encima de los valores humanos. El éxito ya no se mide por las buenas acciones, la integridad o la empatía, sino por los bienes materiales que podemos adquirir o el estatus que alcanzamos. Las redes sociales alimentan esta mentalidad, creando una competencia constante por mostrar lo que se tiene, en lugar de enfocarse en lo que realmente somos como personas.

¿Por qué seguimos a figuras vacías?

Es cierto que muchos de estos influencers no son conocidos por su profundidad intelectual o sus principios morales. Sin embargo, logran conectar con sus seguidores de manera sorprendente. ¿Cómo lo hacen?

  1. Aspiración social: Los seguidores no solo buscan entretenimiento; buscan algo que pueden desear. Muchos ven en estos influencers un modelo a seguir, un camino hacia la mejora personal que, en la mayoría de los casos, está relacionado con tener más cosas, ser más visible y ganar dinero.
  2. Creación de una conexión emocional: Influencers como @evesther no solo comparten contenido; crean un vínculo emocional con sus seguidores, a menudo tocando temas universales como la adaptación a un nuevo país, la sensación de soledad o la búsqueda de un propósito. Estos temas no solo se limitan a lo que tienen, sino a lo que la audiencia siente, haciendo que se identifiquen con ellos y se sientan parte de una comunidad.
  3. La ilusión de la autenticidad: Muchos influencers crean la sensación de cercanía a través de publicaciones informales o “genuinas”, aunque en realidad, es una estrategia cuidadosamente diseñada para generar empatía. Este engaño genera una ilusión de conexión que permite que las personas sigan creyendo que están siguiendo a alguien auténtico.

¿Y qué pasa con las buenas personas?

Las buenas personas, aquellas que realmente tienen un impacto positivo en la sociedad pero no buscan protagonismo ni riquezas, a menudo son ignoradas o incluso rechazadas. ¿Por qué? Porque, lamentablemente, vivimos en una sociedad que no valora el ser humano por lo que es, sino por lo que tiene. Las acciones genuinas de bondad, la empatía, la solidaridad y la autenticidad no siempre son recompensadas con atención o admiración. Es más fácil admirar a alguien que te muestra cómo tener éxito material, que alguien que te enseña a ser una mejor persona.

La responsabilidad de los creadores de contenido

A pesar de todo, los creadores de contenido tienen una gran responsabilidad. Al tener tanto poder sobre la mente colectiva, pueden optar por reforzar los valores materialistas, pero también pueden promover el humanismo y la autenticidad. Hay influencers que han decidido usar su plataforma para educar sobre temas que importan realmente: salud mental, relaciones saludables, ética, sostenibilidad, y la importancia de la comunidad. Pero son, desafortunadamente, los menos visibles.

¿Qué podemos hacer como sociedad?

Es momento de cambiar la narrativa. Como sociedad, debemos comenzar a valorar lo que realmente importa. No todo en la vida tiene que ver con lo que se tiene o con lo que se ve.

  • Redefinir el éxito: Empezar a valorar más a las personas que muestran integridad, empatía, y autenticidad, más allá de los bienes materiales que poseen.
  • Promover valores humanos: Como comunidad, tenemos la oportunidad de destacar aquellos que realmente impactan positivamente a su entorno, más allá de los bienes que pueden ostentar.
  • Ser conscientes del contenido que consumimos: Si bien el contenido de los influencers puede ser entretenido y aspiracional, es importante que nos detengamos a reflexionar sobre lo que estamos consumiendo. ¿Es este un modelo saludable? ¿Nos está enseñando algo valioso para nuestra vida o solo nos está vendiendo una ilusión?

Conclusión

Los influencers, aunque a menudo son personajes superficiales, tienen un gran poder sobre las emociones y aspiraciones de sus seguidores. Pero no debemos dejar que ese poder nos desvíe de lo que realmente importa en la vida. No debemos caer en la trampa de medir el valor humano por lo que se tiene, sino por cómo se vive, se interactúa con los demás y cómo se contribuye positivamente a la sociedad. Al final, la verdadera riqueza está en los valores que cultivamos y en las relaciones auténticas que construimos.


¿Qué opinas tú sobre este tema? ¿Te parece que la sociedad está realmente atrapada en un ciclo de admiración materialista, o hay formas de cambiar esta narrativa?

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